El cielo entrerriano siempre me cautivó. Esta ciudad me llena de paz y energía de la buena. Los años me fueron quitando la paciencia para viajar, pero aquí seguiría andando sin rumbo. Tuve mucho tiempo para pensar... empiezo a disfrutar inmensamente de la soledad, aunque temo acostumbrarme demasiado. Esta vez no me atreví a preguntarle al río.
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